Culto en Bornos, pasado y presente
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Tema curioso en Bornos es sobres sus iglesias; Bornos es un pueblo relativamente pequeño, pero mas pequeño era allá por los siglos ya pasados.
En la segunda mitad del siglo XIX sumaban diez los edificios de culto en esta localidad, en la segunda mitad del mismo siglo ya solo quedaban siete y a mitad del siglo XX ya solo quedan solo tres.
¡ Es curioso que cuando mas habitantes hay en la localidad se reduce las casas de culto !.
Estos lugares de culto lo levantaron la piedad de sus habitantes y de sus señores territoriales
“ Enríquez de Rivera ” que llenaron esta localidad de templos, ermitas, iglesias, monasterios y hospitales.
Muchas, demasiadas cosas ya se perdieron en Bornos; parece que la fe que motivaban a sus habitantes a construir estos lugares de culto se perdió en este siglo pasado.
La avaricia por y para los motivos que ya nadie sabrá termino con muchos lugares no solo de culto sino históricos y populares.
La mayoría de estas casas de culto ya ni existen, por no decir que ya casi ni hay restos de ellos.
1.-*Ermita y hospital de San Sebastian
2.-*Parroquia de Santo Domingo de Guzmán
3.-*Ermita de la Santa Veracruz
4.-*Iglesia y hospital de la Resurrección
5.-*Ermita del Calvario
6.-*Ermita de la Caridad
7.-*Iglesia de Santa María del Rosario
8.-*Iglesia de Corpus Christi y Capilla de la Sangre
9.-*Iglesia de San Bernardino de Sena
1.-*Ermita y hospital de San Sebastian
-Se dice que esta ermita fue la mas antigua de Bornos.
No se sabe el día concreto en la que se construyo esta ermita, pero hay escritos que la sitúan antes del año 1.539. Esta ermita se encontraba dentro de las murallas de la localidad, que según los escritos dentro habían unas 150 casa.
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2.-*Parroquia de Santo Domingo de Guzmán
-La construcción de la Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Guzmán pertenece a dos órdenes arquitectónicos: el primitivo ojival, ya muy reformado, y otro barroco que invadió toda la Iglesia. Se ignora la fecha precisa de su construcción, pero, si admitimos la teoría de Fray Pedro Mariscal de San Antonio, hay que suponer que fue edificada a finales del siglo XV o primeros del XVI. Lo cierto es que en 1559 Hernán Ruiz (que fue Maestro Mayor de la Catedral de Sevilla) firmó un contrato para sacar “los cuatro pilares viejos y la piedra de los materiales” y asentar cuatro columnas, con sus basas, capiteles y cimaras, “apretándolas con el alto de los movimientos de los arcos, con guijas, cal y arena”. Las actuales cuatro columnas del templo no son las que se comprometió a hacer Hernán Ruiz, pues en el s. XVII se hizo una gran obra. La existencia de los pilares con anterioridad a la firma del contrato por Hernán Ruiz y las disposiciones testamentarias de algunas personas para ser enterradas en la Iglesia de Santo Domingo, con fecha anterior a dicho compromiso, es lo que nos hace datar este edificio entre los ss. XV y XVI. Posee planta rectangular con crucero y tres naves. La fachada es muy simple, dividida en dos por un frontón. Su cuerpo inferior carece de ornamentación; sólo el vano de la puerta rompe esta sencilla monotonía. El cuerpo superior, triangular, adornado con cuatro columnas adosadas, sobre las que se apoya un frontón pequeño triangular, en cuyo tímpano existe un azulejo del titular de la misma, Santo Domingo de Guzmán. Adosada a la fachada se encuentra la torre del campanario, de 31 metros de altura, construida en 1792. En el interior podemos destacar el retablo del Altar Mayor, de estilo barroco, compuesto de tres calles con hornacinas, separadas con columnas salomónicas. Las hornacinas de las calles laterales se hallan ocupadas por esculturas que representan a los cuatro evangelistas y a los obispos San Isidoro y San Leandro de Sevilla. En la calle central, una de las hornacinas la ocupa una escultura barroca que representa la Inmaculada; obre ella una imagen de Sto. Domingo y en la parte inferior una talla de madera del s. XVII que representa el niño Jesús atribuido a La Roldana. La capilla del Sagrario, donde se venera una preciosa imagen de Ntra. Sra. del Rosario con el Niño Dios dormido en los brazos, tiene una media naranja con mucho arte ejecutada, de calados y florones de yeso. Aunque es patrona desde tiempo inmemorial, no se conserva documento alguno que lo acredite. No sucede lo mismo con el patrón, San Laureano, del que está bien documentado su patronazgo: como ya se hace referencia en el apartado de historia, fue elegido patrón por elección popular, si bien su patronazgo no fue solemnemente confirmado hasta el 19 de Septiembre de 1888 por León XIII. A la izquierda del Altar Mayor, frente a la capilla del Sagrario, se encuentra el Altar de San José, bellísima imagen que también posee un niño dormido en los brazos. Flanqueando esta hornacina, hay tallas de pequeño tamaño como Santa Ana con la Virgen Niña y San Joaquín. Es digna de mención la capilla de Ánimas, donde aparte del retablo del mismo nombre encontraremos un cuadro, la obra pictórica más importante de todas las que aquí se hallan, que representa la Virgen de Belén, atribuida a la Escuela Sevillana del siglo XVII. En la misma capilla se encuentran las imágenes del Stmo. Cristo de la Vera Cruz (escultura anónima del primer tercio del s. XVI) y Ntra. Sra. de los Remedios (primitivamente una Virgen de Campaña, totalmente transformada en el s. XVIII), así como un curioso cuadro de la Virgen con una granada en una mano y el Niño Jesús en la otra, sosteniendo un libro abierto donde se lee la frase: “Volvió el rostro Cristo por no ver un sacrilegio”. Este último cuadro y las dos imágenes proceden de la desaparecida ermita de la Vera+Cruz. En la nave izquierda encontramos la capilla de Jesús Nazareno, imagen anónima del s. XVII de espectacular belleza y dramatismo. Otras imágenes de mérito que se encuentran en la misma capilla son el Cristo de la Humildad y Paciencia (s. XVI), el mencionado San Laureano y Sta. Bárbara. En otra capilla de la nave derecha se encuentra la imagen del Cristo del Capítulo, llamado así porque presidía la Sala Capitular del Monasterio de Sta. María del Rosario. Según el Padre Mariscal, dicha imagen procede de las Indias y está realizada en papiro. La iglesia cuenta con varios ejemplares de pintura que nos recuerda a la Escuela Sevillana de los siglos XVII y XVIII, como el que representa a la Virgen de la Antigua, atribuido a Alejo Fernández, y otro de forma circular, que representa a la Virgen con el Niño. Posee también un coro, de estilo barroco, cerrado con unas sencillas rejas, en el que se encuentra el órgano de la Parroquia, construido por el Maestro José Antonio Morón en 1782.
3.-*Ermita de la Santa Veracruz
Poca documentación se conserva de esta ermita, según se dice en el libro de Manuel Barra Rodríguez “Iglesias y Ermitas de Bornos”, esta ermita se creo por y para la cofradía de su mismo nombre aunque se desconoce la fecha exacta de su fundación.
Entre las escrituras fundacionales de capellanías de la parroquia han visto una, fecha 3 de marzo de 1570, por lo que doña Guiomar de Torres, viuda de Diego Álvaro, manifiesta “que por cuando en esta villa de Bornos se a ordenado y construido la Hermandad y Cofradía de la Santa Veracruz y se a hecho y labrado iglesia, en la cual no hay capellán de la Santa Veracruz se celebre el culto divino, instituyo y fundo medía capellanía de misas perpetuas, que se sirva y cante en esta villa en la dicha iglesia de la Veracruz”.
4.-*Iglesia y hospital de la Resurrección
-La Iglesia de la Resurrección, situada en la calle Granada, se realizó debido a que Diego Álvarez de Bohórquez, vecino de Bornos, dispuso en su testamento, del 19 de Enero de 1555, se edificase “ una casa hospital en las casas de mi morada y en otras que tengo junto a ellas e que el dicho hospital tenga el nombre de la Santísima Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, el cual haya y herede, en fin de los días de la vida de la dicha Guiomar de Torres, mi mujer, los dichos doscientos mil maravedíes, con los demás bienes que de mí quedaren después de los días de la susodicha, porque yo lo dejo y establezco por mi legítimo y universal heredero, e con los dichos bienes y rentas se labre y edifique la dicha casa hospital enun cuerpo, del cual se haga una Iglesia”. La Iglesia es lo que queda del antiguo hospital. De planta rectangular, está cubierta de un precioso artesonado mudéjar. Esta Iglesia actualmente está siendo restaurada en su totalidad, gracias a un Convenio de Colaboración entre la Parroquia, el Ayuntamiento de Bornos, la Consejería de Cultura y el Obispado de Asidonia-Jerez, así como a las aportaciones de los vecinos. Las obras de restauración están siendo ejecutadas por la empresa local ALBAYCON, Albañiles y Constructores, S.L. Cuenta con un bello retablo dorado, de estilo barroco, con columnas salomónicas y hornacinas. En él es muy interesante la pintura que aparece en la parte trasera de la puerta del sagrario: una figura de un Niño Jesús con corona de espinas, llevando una cruz en su mano. Las imágenes pinturas que contiene la Iglesia son todas de gran belleza, destacando el Santo Cristo de la Flagelación (s. XVII) de gran patetismo y realismo. Esta Iglesia, y la Cofradía a la que alberga, tuvieron gran relación con la Orden Tercera de los Siervos de María (Servitas), que llegó a establecerse en Bornos. De hecho, una de las joyas que se conservan es un cuadro que representa una Dolorosa con los Siete Santos Fundadores de los Servitas, que es uno de los de mayor mérito de la localidad.
5.-*Ermita del Calvario

-Según el Padre Mariscal, la Ermita del Calvario la hicieron, gran parte con sus limosnas y solicitud, unos devotos de esta villa del apellido Soto; por los años de 1670 labraron en ella un a capillita (…) después, por los años de 1696, se recogió en el albergue que está adjunto un ermitaño, que llamaban el Hermano Mendoza, natural de Córdoba. Éste, con las limosnas que solicitó de los vecinos, añadió otro cuarto a la capillita, en cuadro y a modo de media naranja (…) ayudole mucho el monasterio de San Jerónimo, con el sustento para sí y mucho material para la obra. Dióle la última enfermedad cuando iba llegando a perfección su intento”. A pesar de esta afirmación del Padre Mariscal, lo cierto es que quienes se ocuparon constantemente de las necesidades del Hermano Mendoza, fueron los franciscanos del Convento de San Bernardino de Siena. Tan es así, que realizaron un Vía Crucis (imitando al que había instituido D. Fadrique Enríquez de Ribera desde el Monasterio de los jerónimos), partiendo de la puerta de su Convento hasta la Ermita del Calvario y que se frecuentaba mucho los viernes, especialmente los de Cuaresma. Aún se conservan algunas cruces y capillas que indicaban las estaciones de la Vía Sacra.
6.-*Ermita de la Caridad
La ermita de Nuestra Señora de la Caridad “nos dice el Padre Mariscal” se hizo en estos años, el de 1721, por la devoción de algunas personas piadosas, que doliéndose que no hubiese en esta villa quien cuidase de enterrar a los pobres, que su desdicha los trae a morir por los campos, ni tampoco quien, por instituto propio, socorriéndose a los enfermos necesitados del humano alivio, se dedicaron a edificar esta ermita.
La compra de la imagen de Nuestra Señora de la Caridad fue por el año 1722.
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7.-*Iglesia de Santa María del Rosario
-El Monasterio de Santa María del Rosario fue fundado en 1505 por el Adelantado Mayor de Andalucía D. Francisco Enríquez de Ribera. Ocupaba un espacio aproximado de ocho aranzadas, casi cuadrado. El edificio constaba de un claustro de 56 columnas de mármol de Génova con claraboyas de piedra calada, alrededor del cual se distribuirían las distintas dependencias y una Iglesia sin crucero. En ésta se construyeron en 1572 dos retablos: uno para San Jerónimo y otro para Santa Ana. Sus constructores fueron el tallador Pedro Becerril y el pintor de imaginería Luis Hernández. Tuvo gran esplendor durante el s. XVIII, debido a la sabiduría de sus monjes, entre los que destacaron Fray Pedro Mariscal de San Antonio, Fray Esteban Rallón, Fray Rodrigo de Carmona, Fray Bartolomé de Cádiz, etc. En el año 1835, a causa de la desamortización de Mendizábal, que trajo consigo la desaparición de muchas órdenes religiosas, fue abandonado, terminando aquí la vida de los jerónimos en Bornos. Antes, en 1775, también tuvo que ser abandonado, debido a los destrozos que ocasionó en él el terremoto de Lisboa. En la actualidad, se conserva muy poco de su estructura: sólo un torreón y parte de sus murallas y huertas.
8.-*Iglesia de Corpus Christi y Capilla de la Sangre

-El Convento del Corpus Christi fue construido por Don Per Afán de Ribera, primer Duque de Alcalá, Marqués de Tarifa, que falleció en Nápoles en 1571. Dispuso en su testamento que se fabricara en Bornos una casa-hospital o colegio para que a ella vinieran a vivir doce criados hidalgos, escuderos de la casa del señor Duque, u otros hombres buenos y limpios de sangre de su estado. La ejecución de esta parte del testamento le fue confiada a D. Juan de Ribera, hijo ilegítimo del testador, patriarca de Antioquía y Arzobispo de Valencia, hoy San Juan de Ribera. Cuando la obra iba por la mitad, vino a verla el ilustre señor patriarca y le pareció que era muy grande, con viviendas altas y muchas subidas de escalera, por lo que no le agradó para albergar a los ancianos y paralizó las obras. Para cumplir lo mandado por el señor Duque, ordenó que en la misma plazuela, enfrente, se tomase otro sitio y se comprasen algunas casas en donde se hizo el colegio, ya más cómodo y recogido para casa-hospital. La otra obra grande se destinó para convento de monjas, cosa que se autorizó en 1593 por el Papa Clemente VII. En el año 1597 quedó inaugurado dicho convento. Desde el primer momento se decidió poblar el convento con clarisas, pero no había monjas de esa orden, por lo que las primeras monjas en ocuparlo fueron de la orden cisterciana, procedentes del Colegio de las Dueñas de Sevilla, pero bajo la regla clarisa, más rígida. Ello motivó que más tarde las monjas cistercianas decidieran volverse a Sevilla y entonces, por solicitud del patriarca, vinieron de Alcalá de los Gazules cuatro monjas de la orden de Clarisas Franciscanas. La fundación se consolidó y duró hasta el año 1973, en que fue abandonado por encontrarse en ruinas. Desde su fundación hasta su clausura, dicho convento pasó por varios incendios, siendo el mayor el sufrido el 13 de Abril de 1685, en el que la capilla quedó totalmente destruida e inutilizada, conservándose sólo de ella un gran arco toral con dos escudos de la casa de Alcalá, además de pleitos entre las monjas, el tribunal eclesiástico y los fundadores. Tras el total abandono, el Ayuntamiento compró el edificio, para cederlo, un año después, a la Caja de Ahorros de Jerez, que lo restaura y lo destina a Centro de Formación Profesional y club de Ancianos, reservándose ciertas dependencias para uso común, como el gran salón de actos. En la actualidad alberga al Instituto de Enseñanza Secundaria “El Convento” y ha celebrado recientemente el IV Centenario de su fundación. El edificio en sí, consta de dos plantas y de un patio porticado con arcos de medio punto en su planta baja. Todo el edificio está construido en piedra y ladrillo. Posee, además, una hermosa escalera con barandilla de piedra labrada. Como objetos valiosos se encuentran en él, en la sala de medios audiovisuales, antes Sacristía, dos lápidas empotradas en la pared, pertenecientes a D. Francisco Enríquez de Ribera y su esposa Dª. Leonor Ponce de León, fundadores del monasterio de Nuestra Señora del Rosario, donde fueron enterrados; sus restos y correspondientes lápidas fueron trasladados al convento del Corpus Christi en 1981. De la época de su fundación se conserva un pozo para noria en sólida cantería con una escalera en espiral hasta el pozo y que suministra agua para el riego de los jardines adyacentes, plantados y cuidados en la actualidad, que sirven de zona de esparcimiento y recreo de alumnos, profesores y resto del personal.
9.-*Iglesia de San Bernardino de Sena
-El Convento de San Bernardino de Siena fue fundado en 1590, por D. Fernando Enríquez de Ribera, IV Marqués de Tarifa. Lo ocuparon religiosos de la orden de San Francisco y era utilizado como casa de estudio y noviciado. El maestro mayor de las obras fue Andrés de Oviedo. Poseía una capilla en cuyo retablo del Altar Mayor colaboró Luis de Figueroa en 1629. En la actualidad sólo se conservan parte de una torre, los muros que delimitan el convento y una de las entradas, con un azulejo del Seráfico Padre San Francisco (s. XVI). Es de propiedad particular y se utiliza como almacén de materiales de construcción.






























